Tras más de un año de negociación y después de alcanzar un acuerdo con el Consejo el pasado mes de septiembre, el Parlamento Europeo ha aprobado, con 612 votos a favor, 12 en contra y 21 abstenciones, una directiva que busca garantizar que las pequeñas empresas no tengan que afrontar problemas financieros debido a la demora en el pago de facturas por parte de otras compañías o de la administración.
jueves, 28 de octubre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
Que alguien me explique el pacto con el PNV
Artículo publicado por Jordi Sevilla (tres años de Ministro de Administraciones Públicas con Zapatero) en su blog.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Si fueran demócratas
(Reproduzco el artículo publicado por Salvador Sostres en el diario El Mundo el sábado 25 de septiembre de 2010)
Si los sindicatos fueran demócratas, garantizarían el derecho de cada cual de poder ir a trabajar, tal como los distintos gobiernos democráticos garantizan, con total transparencia, que los ciudadanos que prefieran a la oposición puedan votarla tranquila y absolutamente. Si los sindicatos fueran demócratas, condenarían la existencia de esos piquetes que nunca son informativos y que siempre amenazan y que en muchas ocasiones son violentos. El terrorismo sindical es igual de inaceptable que cualquier otro. Si los sindicatos fueran demócratas, no tolerarían el miedo que siembran piquetes y otras organizaciones parasindicales. Muchos empresarios que no harían huelga cierran su fábrica o su negocio para que no les ataquen y rompan los cristales y otras dependencias.
Si los sindicatos fueran demócratas aclararían con precisión el número exacto de liberados sindicales que hay en España y a continuación acabarían con la gran estafa que supone que alguien cobre sin realizar el trabajo para el que fue contratado. Si los sindicatos fueran demócratas, defenderían a los trabajadores sin el cinismo de criminalizar a los que garantizan que haya trabajadores, que son los empresarios con su dinero y su talento y los puestos de trabajo que crean.
Si fueran auténticamente demócratas, no organizarían huelgas generales, que no son más que un chantaje a gobiernos elegidos democráticamente, y que democráticamente pueden ser desbancados cada cuatro años. Si los sindicatos creyeran en la libertad, abolirían los convenios y permitirían que patrón y empleado se pudieran poner de acuerdo bilateralmente, sin «tutelas ni tutías».
Pero el gran drama de España es que ni los sindicatos son demócratas ni creen en la libertad. Los sindicatos, junto a ETA, son las dos únicas organizaciones que jamás le han dado una oportunidad a la democracia. Basta con ver que ETA es, incluso antes que independentista, marxista y sindicalista. La izquierda en general tiene un problema con la libertad, un problema relacionado con su propia esencia y que nunca resolverá. Esta izquierda de raíz totalitaria y violenta que nunca se ha disculpado por haber sido comunista y haber justificado, en muchos momentos de su historia, los atroces crímenes que la ideología más sanguinaria de todos los tiempos ha causado.
Los sindicatos no son demócratas, no creen en la democracia ni en la libertad, y su estrategia es siempre el chantaje y la amenaza, la preventa y el privilegio: entre liberados sindicales, líderes sindicalistas, despidos improcedentes -todos lo acaban siendo-, días personales y bajas laborales fraudulentas, en España hay en estos momentos centenares y miles de caraduras que viven del cuento sindicalista sin rubor ni vergüenza ni ninguna consideración por la gente que más sufre. Ellos, a lo suyo. Y si revienta el planeta, que reviente.
Algún día nos libraremos de esta mordaza, de este estado de excepción moral con que nos chulean y nos atrasan los sindicatos. Algún día terminarán estos humillantes días de toque de queda civil, de asamblea y comité. Algún día seremos hombres libres, sin cadenas ni convenios y será lo más normal del mundo que todo el mundo cobre por lo que produzca. Y punto.
viernes, 24 de septiembre de 2010
El Gobierno prepara una fuerte subida fiscal al ahorro para 2011
Nuevo golpe al contribuyente. El Ejecutivo socialista ultima sus reformas y está barajando hacer hueco a un invitado de honor: la fiscalidad del ahorro, que ya subió en 2007 y en 2009.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Comparta Internet con sus vecinos: es bueno, es sano, es legal (lo dice la CMT)
¿Vive en una casa con pocos vecinos donde cada uno de ellos paga un acceso a Internet? ¿Quiere ahorrar? Si la respuesta a ambas es afirmativa, sólo tiene que convencer a uno de los vecinos de quecomparta su conexión. Según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) es una práctica legal para la que no hay que pedir ningún permiso.
Tras una consulta al Consejo de la CMT, este organismo ha dictaminadoque es perfectamente posible que unos vecinos se organicen paracontratar un único acceso a Internet y compartir la señal. Hay, eso sí, tres condiciones, lógicas y coherentes (cito):
1.- El wifi no está abierto al público en general y, por tanto, el número de usuarios del wifi no es masivo.2.- Los vecinos no tienen ánimo de lucro y entre todos sufragarán los costes de la red.3.- No es la misma comunidad de vecinos la que presta el servicio de acceso a internet mediante wifi ni ofrece un servicio de atención al cliente.
Asimismo, la CMT establece que los establecimientos comerciales también pueden ofrecer este servicio -previo pago o gratuito- sin inscribirse como operadores siempre que no sea su actividad principal y sólo disfruten de la conexión los clientes del local. Aún así, la mayor parte opta por ofrecer este servicio a través de un tercero que, normalmente, sí es un operador de telecomunicaciones.
lunes, 16 de agosto de 2010
Subida de impuestos o recorte de gastos
Las declaraciones del Ministerio de Fomento "anunciando" la subida de impuestos, lleva a plantearse una vez más porqué la única solución que el Gobierno encuentra a su situación de crisis es sólo subir los impuestos pero sin realizar el recorte de gastos drástico que todos le reclaman (incluida la UE que ha manifestado reiteradamente que las medidas hasta ahora adoptadas son válidas, pero se precisan más).
Según Blanco, la razón es la baja presión fiscal en España, pero los expertos desmienten este argumento.
Así Francisco de la Torre, portavoz de la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda dice que "La presión fiscal en España ha caído de una forma importante en los últimos dos años y está muy por debajo de la media europea [en 2008, en España se situó en 22,69% mientras que la media de la UE 27 fue del 39,3%]. Este indicador mide la recaudación sobre el PIB. Por eso, su desplome no significa que nuestros impuestos sean más bajos, sino que ingresamos menos".
La Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), a través de su Presidente Juan Carlos López Hermoso, es de la misma opinión e indica que "lo que hay que hacer es aumentar la recaudación y no subir los impuestos. Y eso se consigue generando actividad económica y luchando contra el fraude eliminando, por ejemplo, el sistema de módulos".
José María Mollinedo, secretario general del sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha), explica que "en 2008 y 2009 no ha habido rebajas impositivas y si en España la recaudación ha caído mucho más que en otros países europeos sólo se explica por una escalada del fraude. Por eso, antes que subir impuestos habría que acabar con la economía sumergida. En ese caso, se conseguiría recaudar unos 38.500 millones anuales, 3,8 puntos del PIB, con lo que la presión fiscal en España subiría hasta el 37,7% (más cerca del 41% que hay de media en la UE 15)".
Es decir, puesto que técnicos y profesionales entienden que la subida de Impuestos no es la solución, ésta pasaría por un recorte de gastos.
Como quiera que es tema recurrente pondremos por ejemplo el Ministerio de Igualdad (por cierto, el único cuyo presupuesto no ha sido recortado). Según los datos de la propia página web del ministerio, su presupuesto para el ejercicio 2010 es de 109.756.000 euros.
En esa misma página se explica a qué se destina y así encontramos que 7,18 millones de euros se destinan para prevención, concienciación social y el teléfono de información y atención a mujeres maltratadas 016 (y ello sin contar con otros 147 millones de euros que se destina por el Ministerio del Interior).
Primera pregunta: ¿porqué esos 7,18 millones no son gestionados también por Interior y evitamos duplicidades?
Otros 10,5 millones de euros se destinan para asistencia a las víctimas de violencia de género, es decir, casi 30.000 euros diarios, pero sorprende que se dediquen otros 2 millones de euros a otra partida también destinada para la asistencia a las víctimas. Es decir, subimos a 35.000 euros/día.
Hasta aquí gastos que NO es que haya que eliminar pero su gestión podría incardinarse en otro/s ministerios, evitando gasto corriente.
Después encontramos un par de partidas que al menos son curiosas, y ello porque se destinan 1 millón de euros a la Dirección General contra la Discriminación y otros 4,7 millones para programas de buenas práctivas empresariales (becas, subvenciones...)
Sin embargo, las dos partidas "comprobables" más importantes son las destinadas al Instituto de la Mujer (22'7 millones de euros) y la llamada Promoción y Servicios a la juventud (34'6 millones de euros). Esos importes se distribuyen en partidas como la creación del Consejo de Participación la Mujer (2'9 millones), becas y formación (3 millones) y, la más impactante, 3'5 millones destinados a "cooperación del Instituto de la Mujer con otras administraciones públicas e instituciones" (al parecer el famoso principio de coordinación brilla por su ausencia o mejor dicho, cuesta ¡3'5 millones de euros!), 3 millones de apoyo del movimiento juvenil, 4'2 millones para programas de emancipación y 11'7 millones para el Centro Eurolatinoamericano de Juventud (CEULAJ).
Y decíamos antes que eran partidas "comprobables", porque, lo más curioso del caso es que tras sumar todas las partidas presupuestarias a las que hemos hecho mención, éstas suman 89.180.000 euros, pero el presupuesto del ministerio es de 109.756.000 euros por lo que "faltan" 49.576.000 euros, que, obviamente se dedican al gasto corriente (sueldos, coches, papelería, viajes, almuerzos y demás....).
Es decir, si en un sólo Ministerio hay un gasto corriente de 50 millones de euros ¿cuánto podría ahorrarse con una buena planificación de gastos en lugar de subir los impuestos que, al final, pagamos todos?
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